15 de febrero de 2011

No apagues la luz

Todo el mundo siempre me ha dicho que apague las luces.

Lo comenzó diciendo mi madre y al poco tiempo también mi padre, cuando apenas yo sabía contar hasta cinco. Luego mi hermana me lo gritaba tantas veces desde la habitación del frente, cuando la madrugada era más fría, que terminaba por azotarle la puerta sin importarme dejarla sola en la oscuridad. Siempre fueron los zumbidos de los mosquitos que deseaban la quietud nocturna en aquel apartamento de soltero. Después fue una esposa que necesitaba la intimidad de una noche total. Hasta mis hijos lo comentaban desde el pasillo, intercambiando miradas nerviosas, cuando me veían frenético cambiar la bombilla quemada. Ahora no queda nadie, salvo esa voz que me susurra quedamente.

Apagar las luces, dejar a las sombras el derecho sobre estas horas.

Pero no, no quiero que aquello entre, campeando en las tinieblas, y duerma en mi habitación.

6 comentarios:

Unknown dijo...

Ninguno de ellos lo supo, solo tú sabias que aquello era real, solo tú sabías que la luz era lo que mantenía aquello apartado.

Ten cuidado...

Guy de Maupasant era también el único que sabía muchas cosas y mira como terminó ¡jejeje! ;D

Fuer ade bormas, me recordaste a Maupasant y siempre me gustó Maupasant :)

[Viajero] Milan Banjanin dijo...

EXCELENTE, he quedado...mudo!

Joseín Moros dijo...

Muy bueno!!!

DINOBAT dijo...

La sutileza entre lo real y los recuerdos...

laindefensiónaprendida dijo...

¡Qué miedo!¡Qué miedo!¡Qué miedo!

MR. dijo...

Qué grande!