19.1.12

Procedimiento experimental

El científico apretó la garganta de la rata, firmemente, sin soltar la presa. A su lado el cronómetro digital llevaba la cuenta de los segundos y un grabador digital registraba sus observaciones. Lentamente la vida abandonó el cuerpo del roedor. El hombre sintió la flacidez de la muerte.
—El sujeto ha muerto —indicó con suficiencia—. El procedimiento de asfixia mecánica es exitoso cuando se desea acabar con las reacciones metabólicas de un organismo.
Tomó el cuerpo exánime y lo colocó sobre la mesa de disección. Le tomó un par de fotografías para el expediente y cotejó algunos datos de identificación. Continuó la grabación:
—He culminado la mitad del procedimiento en forma satisfactoria. El sujeto siempre muere. Ahora sólo me resta ingeniar un método para devolverle la vida al paciente. Por hoy me siento satisfecho. Fin del registro número mil quinientos cuarenta y siete.

16.1.12

Siracusa

Arquímedes estaba absorto en sus cálculos y no sintió la llegada de la soldadesca. Un militar huraño e ignorante pateó la arena sobre la que el sabio dibujaba ángulos y vectores con una pequeña vara de madera.
—¡No fastidies mis círculos! –gritó el anciano enfurecido y de un salto le clavó la estaca en el ojo.
En algún lugar un engranaje del tiempo chirrió y se saltó un diente.

11.7.11

Acerca de espejos

El mejor reflejo
El gran campeón fue el vencedor en todas las pruebas que se habían interpuesto en su camino, pero al final fracasó, su narcisismo incurable lo ató al espejo que estaba en la antecámara del tesoro.

Laberinto
—¡Amigos!, ¿cuál de todos soy yo? —gritaba el hombre atrapado en los reflejos de dos espejos enfrentados.

Reflejo sospechoso
Al mirar mi reflejo en el espejo no pude reprimir un grito de espanto. Aquel hombre era mi asesino y yo estaba en la escena del crimen.

El espejo de mi madre
Mi madre siempre me peinaba frente al espejo. No había nadie como ella para cuidar mis hermosos rizos dorados. Todavía hoy, tantos años después, me siento en la vieja mecedora para que ella desde el otro lado del reflejo peine mis canos cabellos… como nadie puede.

... y un bonus point sobre el tema de los espejos que apareció el 5 de junio en Químicamente impuro: http://quimicamenteimpuro.blogspot.com/2011/06/infierno-jorge-de-abreu.html

15.2.11

No apagues la luz

Todo el mundo siempre me ha dicho que apague las luces.

Lo comenzó diciendo mi madre y al poco tiempo también mi padre, cuando apenas yo sabía contar hasta cinco. Luego mi hermana me lo gritaba tantas veces desde la habitación del frente, cuando la madrugada era más fría, que terminaba por azotarle la puerta sin importarme dejarla sola en la oscuridad. Siempre fueron los zumbidos de los mosquitos que deseaban la quietud nocturna en aquel apartamento de soltero. Después fue una esposa que necesitaba la intimidad de una noche total. Hasta mis hijos lo comentaban desde el pasillo, intercambiando miradas nerviosas, cuando me veían frenético cambiar la bombilla quemada. Ahora no queda nadie, salvo esa voz que me susurra quedamente.

Apagar las luces, dejar a las sombras el derecho sobre estas horas.

Pero no, no quiero que aquello entre, campeando en las tinieblas, y duerma en mi habitación.

8.6.10

Tiempos de ciudad

"Igualmente se reconocen en Grag ciertas fantasías borgianas (...) Se trata de un cuento lleno de méritos, igual por su escritura como por el tratamiento de la materia objeto de reflexión o el absoluto final. El tema del desdoblamiento, del sueño dentro del sueño, del tiempo inagotable en su recurrir o los fantasmas del escritor y los límites difusos entre creador y criatura son los ambicioso tópicos que con la ironía necesaria se recogen en Grag".
María Pilar Puig Mares
Lectura que me embarga en proporciones desiguales extrañeza y maravilla, razón por la cual me decido a invitarlos a leer mi relato, el ya mencionado Grag, publicado en el volumen Tiempos de ciudad, recopilatorio de la III y IV semanas de la nueva narrativa urbana. Que cada quien se forme su propia opinión, que es allí donde reside el sabor.
El libro fue publicado por la editorial Fundación para la cultura urbana y contiene los treinta relatos participantes en las dos ediciones de ese reconocido y ya habitual encuentro literario anual. Tiempos de ciudad puede ser adquirido en la sede de la Fundación para la cultura urbana (Edificio Mene Grande, piso 6. Av. Francisco de Miranda. Los Palos Grandes, Caracas). Cuando tengan el libro en sus manos me pueden enviar al cuerno y leerse todos los cuentos, les aseguro que valdrá mucho más la pena que concentrarse en un Grag que ha trascendido al papel.

Tiempos de ciudad.
III y IV Semana de la Nueva Narrativa Urbana 2008 - 2009.
Ana Teresa Torres y Héctor Torres (compiladores).
Fundación para la cultura urbana.
Caracas, 2010.
282 páginas.
ISBN 978-980-7309-15-8.
Precio: 120 Bs (con 20% de descuento: 96 Bs).