15 de mayo de 2015

Tantos años, tantas tumbas

Siempre debemos tener tiempo para detenernos, tomar un respiro y mirar hacia atrás.

Ahora lo estoy haciendo. Ha pasado un montón de años y cuando yo hablo de un montón de años, lo hago con la propiedad del caso. Casi siento el tiempo como un pergamino seco que se cuartea ante mi examen. Ha sido una ruta parecida a la que sorteó Perseo o la que sentenció a Jack Torrance. Larga y tortuosa, llena de recuerdos.

Todo comenzó en la década de los ochenta, cuando éramos un grupo de escritores de Ciencia Ficción que teníamos la  ilusión de promocionar el querido género. Nos organizamos e interpretamos lo mejor que podíamos el papel de pioneros en un ámbito universitario que afortunadamente era bien propicio. Publicamos una revista y organizamos un concurso literario durante muchos años. Reunimos a un grupo de gente que escribía historias fantásticas y creamos una suerte de cofradía de literatos algo soñadores. Como todo lo que se echa a andar, esta creación adquirió masa e inercia en su movimiento.

Pronto la criatura exigió más, demandó ver el mundo y no quedarse recluida entre los muros de la universidad. En ese momento, los miembros de ese club de Ciencia Ficción llamado UBIK decidimos elaborar una antología con las mejores historias publicadas en la revista y los mejores relatos de los que habían participado en los concursos literarios. Esa publicación vendría a ser un reflejo de lo que se estaba escribiendo en Ciencia Ficción en la Venezuela de las postrimerías del siglo XX. Tampoco es que el acervo bibliográfico del género en Venezuela fuera muy profuso, lo que era otra razón para embarcarnos en la iniciativa.

Se trabajó en la selección y corrección de los textos. Se buscaron editoriales. El proyecto se estrelló y no hubo sobrevivientes; bueno, casi no hubo sobrevivientes. En ese momento había otras prioridades. Estudiantes que querían graduarse. Graduados que tenían que trabajar. Trabajadores que tenían una vida. Así fue como los restos del proyecto quedaron engavetados en los archivos de UBIK y fueron mudados con el resto de los enseres de oficina todas las veces que la sede del club fue trasladada de un sitio a otro en los siguientes 25 años. En algún momento, los papeles de la antología se extraviaron y lo único que quedó fue su recuerdo. Aunque eso no fue lo único que se perdió.

En todo ese tiempo, la idea quedó sembrada en la mente de algunos de los miembros de UBIK mientras deambulaban por eso que se llama vida. De vez en cuando alguno de ellos arrojaba un pedazo de madera en el fuego y mantenía encendida la llama. Sin embargo, en el camino poco a poco fueron quedando los cuerpos de los caídos. Casi todos esos nombres que poblaron aquella malograda antología se perdieron. Se detuvieron durante la travesía posterior a la debacle y se decidieron por otras metas, abandonaron el camino literario y cambiaron una promesa por otra. No es culpa de nadie, la vida es así. Aún los recuerdo: sus maneras, sus giros y el tono de sus escritos. Fósiles impresos en mi memoria.

Hoy la idea se plasmó en una nueva antología: la antigua, como ya dije, estaba perdida. Después de una cantidad de tiempo que se antoja dilatado o breve, dependiendo del punto de vista, se edita una antología de Ciencia Ficción de autores venezolanos. Son otros nombres, otras obras. Nadie recordará el camino que hemos transitado, salvo yo y esta nota que he escrito. Por eso siempre es saludable detenerse y echar un vistazo hacia atrás.

La antología, “12 grados de latitud norte”, se publica gracias a Ediciones Ubikness, giro quizás pícaro de esta historia.

8 de abril de 2012

Un editorial para el Necronomicón 22

Hay quien dice que las actualizaciones de mis publicaciones son poco frecuentes... y no puedo decir que no haya algo de verdad en ello. Por eso parte de mi editorial en el Necronomicón número 22 se refirió a ese aspecto poco halagüeño de mi labor de editor:

"Me gustaría pensar, aunque sé que no es el caso, que el Necronomicón es como aquellos viejos conocidos que tenemos años sin verlos y que de pronto nos llaman por teléfono o nos tocan a la puerta en un imprevisto e improbable sábado por la tarde. Levantamos el auricular o abrimos la puerta y… ¡sorpresa! Allí están como si el tiempo no hubiera pasado..."

"Me gustaría creer que la llegada del Necronomicón despierta en los lectores esa alegría por los viejos conocidos y la nostalgia de los recuerdos que trae el reencuentro. Pero también es muy probable que el amable lector deje de serlo en el preciso momento en que apelo a su indulgencia, y quiera sumarse a una entusiasta masa indignada y vociferante, armada de antorchas, hoces y
tridentes, clamando por la cabeza del editor-monstruo que se oculta en el granero. Nada como una catarsis colectiva ante un editor indolente para regodearse, en la calma y el sosiego de las brasas humeantes, con una buena lectura."

(…)

"Así que mientras la multitud clama por mi cabeza y yo arrojo por las ventanas del ático los ejemplares del último número del Necronomicón, confío que los lectores sepan ser considerados con el monstruo que medra en el cuerpo de un humano llamado Jorge De Abreu. Un monstruo que aguarda, que escucha los pasos del gentío abrumador que viene por él y que viene por más… Mientras, en el ínterin, entre el ruido de los pasos y los golpes en la puerta, espero que la lectura sea placentera".

Lo cierto es que más tarde que temprano, el Necro (como se lo conoce en los bajos fondos) ya está en línea y llegó con tres cuentos sobrenaturales de Marcelo Nasra, Juan Manuel Valitutti y Magnus Dagon. Para aquellos lectores para quienes las palabras no son suficientes para pasar la noche en vela, las ilustraciones de Juan Raffo, William Trabacilo y Joseín Moros terminarán la labor de ubicar al viajero en la justa dimensión de este caos organizado que llamamos vida.

Pueden leer número completo en: Necronomicón 22.

19 de enero de 2012

Procedimiento experimental

El científico apretó la garganta de la rata, firmemente, sin soltar la presa. A su lado el cronómetro digital llevaba la cuenta de los segundos y un grabador digital registraba sus observaciones. Lentamente la vida abandonó el cuerpo del roedor. El hombre sintió la flacidez de la muerte.
—El sujeto ha muerto —indicó con suficiencia—. El procedimiento de asfixia mecánica es exitoso cuando se desea acabar con las reacciones metabólicas de un organismo.
Tomó el cuerpo exánime y lo colocó sobre la mesa de disección. Le tomó un par de fotografías para el expediente y cotejó algunos datos de identificación. Continuó la grabación:
—He culminado la mitad del procedimiento en forma satisfactoria. El sujeto siempre muere. Ahora sólo me resta ingeniar un método para devolverle la vida al paciente. Por hoy me siento satisfecho. Fin del registro número mil quinientos cuarenta y siete.

16 de enero de 2012

Siracusa

Arquímedes estaba absorto en sus cálculos y no sintió la llegada de la soldadesca. Un militar huraño e ignorante pateó la arena sobre la que el sabio dibujaba ángulos y vectores con una pequeña vara de madera.
—¡No fastidies mis círculos! –gritó el anciano enfurecido y de un salto le clavó la estaca en el ojo.
En algún lugar un engranaje del tiempo chirrió y se saltó un diente.

11 de julio de 2011

Acerca de espejos

El mejor reflejo
El gran campeón fue el vencedor en todas las pruebas que se habían interpuesto en su camino, pero al final fracasó, su narcisismo incurable lo ató al espejo que estaba en la antecámara del tesoro.

Laberinto
—¡Amigos!, ¿cuál de todos soy yo? —gritaba el hombre atrapado en los reflejos de dos espejos enfrentados.

Reflejo sospechoso
Al mirar mi reflejo en el espejo no pude reprimir un grito de espanto. Aquel hombre era mi asesino y yo estaba en la escena del crimen.

El espejo de mi madre
Mi madre siempre me peinaba frente al espejo. No había nadie como ella para cuidar mis hermosos rizos dorados. Todavía hoy, tantos años después, me siento en la vieja mecedora para que ella desde el otro lado del reflejo peine mis canos cabellos… como nadie puede.

... y un bonus point sobre el tema de los espejos que apareció el 5 de junio en Químicamente impuro: http://quimicamenteimpuro.blogspot.com/2011/06/infierno-jorge-de-abreu.html